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Una visión técnica de los metales

Una de las claves a la hora de invertir en materias primas o cualquier otro activo es no sólo analizar la acción o commoditie sino el sector en el que se encuentra. En el caso de las materias primas, esto supone mirar los índices que agrupan a cada tipo de activo.

Sin embargo, desde Acciones de Bolsa nos presenta un método alternativo para quienes desean invertir en materias primas y en este caso en metales. Se trata de acudir a los ETF sobre estos commodities y observar su funcionamiento. Como explica Javier Alfayate, “la idea es emplear estos fondos cotizados para poder obtener rentabilidad de la posible inflación que puede generarse tras el proceso de tipos de interés reducidos. Recordaros que las materias primas mantienen una relación inversa con el dólar index. Es decir, que si el dólar cae, es muy probable que las materias primas sigan revalorizándose”.

En el caso de los metales, que es el grupo que nos ocupa actualmente, se pueden dividir entre metales industriales y metales preciosos para formar dos grupos.

En el caso del ETF Metales industriales -que puede verse en el siguiente gráfico- el analista cree que “ha perdido cierta intensidad en el movimiento y esto puede ser debido a la caída que lleva el Aluminio hace 2 semanas hasta aquí”. En este punto, si suponemos que es un movimiento aislado podríamos pensar que seguirá subiendo, pero como se observa roza el “peor que mercado”. Tradicionalmente cuando la economía se recupera, estos precios suelen ascender y viceversa (lecciones en el capítulo sobre las materias primas en “La bolsa Evidente”). Una caída abrupta de estos precios podría anunciar una recesión o caída en la actividad manufacturera. Por lo que puede tratarse de un indicador adelantado o confirmativo de las recuperaciones.

El analista incluso ofrece un punto de entrada en la zona de los 14,50, aunque apunta que “no lo veo como una opción clara porque no es el mejor entre sus compañeras ni el peor para esperar una operación Kostolany”.

En cuanto al ETF Metales preciosos, lo primero que debemos tener en cuenta es que en cuanto el Oro no avanza este ETF sufre, lo que pasa es que se ha aprovechado de la subida de la plata y del paladio  para compensar y seguir al alza claramente. Además, nos da un punto de entrada “en 84 esperando una caída del dólar y pérdida de su soporte”.

El futuro está en el litio

El litio, un metal de aspecto plateado, blando y ligero, que por su aspecto no llamaría la atención de nadie, se perfila como la cura a la adicción mundial al petróleo… y como su potencial reemplazante.

Este metal no cotiza en ninguna bolsa de materias primas, sin embargo, de acuerdo a los datos proporcionados por Credit Suisse, su precio se ha triplicado desde el año 1999.

El rol del litio se desarrolla en la fabricación de baterías.  Su aplicación en la actualidad es muy amplia, ya que constituye el componente principal de las baterías recargables utilizadas, no sólo los teléfonos y las computadoras portátiles, los iPods y iPads, sino también para los soportes informáticos militares y médicos.

Sin embargo, su verdadero potencial se encuentra ahora en su utilización para el funcionamiento de vehículos eléctricos e hídridos, un mercado en el cual se espera una explosión en los próximos años.

Justamente, Barack Obama, el presidente de EE.UU., ha declarado que desea que un millón de autos híbridos eléctricos circulen en las carreteras de su país en 2015.  Todo en pos de la reducción de la contaminación ambiental, ya que este tipo de vehículos no emiten gases de efecto invernadero.

Para lograr este objetivo los fabricantes de automóviles apuestan por las baterías recargables de iones de litio, que combinan litio con oxígeno y por su escaso peso y su gran capacidad de almacenamiento de energía, se perfilan como la mejor alternativa para proveer de energía a estos vehículos.

En el mundo, una de las mayores reservas de este metal se encuentra en Bolivia.  Más precisamente en el salar andino de Uyuni.  Este desierto salino, es el más grande del mundo, con una superficie de unos 10.000 kilómetros cuadrados.  Las reservas de litio allí albergadas se estiman en unas 100 millones de toneladas.

Por otro lado, un estudio de geólogos estadounidenses revela haber hallado en Afganistán, una zona devastada por décadas de guerra, reservas de litio tan importantes como las de Bolivia. Sus reservas minerales sin explotar como consecuencia de su situación política, se estiman en casi un billón de dólares.

En la actualidad, la explotación del litio se encuentra en manos de grandes multinacionales para las cuales este metal tan sólo representa una pequeña porción de sus negocios, o bien, es desarrollada por nuevas mineras que están todavía a años de empezar a producir.

Es por ello, que ante el atractivo que está tomando el litio, las compañías del sector minero comienzan a moverse con prisa.

Así Orocobre, una compañía de capitales australianos, firmó en enero pasado un acuerdo con Toyota para desarrollar un proyecto de litio en Argentina.

También en Argentina, encontraron su interés por el inicio de una exploración de litio, un consorcio surcoreano y una firma minera canadiense.

Galaxy Resources, una compañía minera y química australiana, comenzará muy pronto a procesar en su planta de china los recursos de la segunda reserva mundial de espudomena, un mineral fuente de litio, situada en el oeste de Australia.

Asimismo, se encuentra debutando el Global X Lithium, un fondo cotizado o ETF que sigue a los productores de este metal blando y los fabricantes de baterías.

Tanto interés no es en vano… los expertos estiman que para finales de esta década, la demanda global de litio se duplicará… o incluso superará estas previsiones.

Imágen: Fuente Google

Litio en Bolivia

 

El calentamiento global y sus cada vez más visibles consecuencias llevan a la humanidad a tomar conciencia y buscar alternativas menos contaminantes para el planeta.  El litio puede sustituir en un futuro no muy lejano al níquel como material base para las baterías.

Actualmente, las baterías de de ión de litio son utilizadas para proveer de energía a computadoras portátiles, cámaras digitales y teléfonos celulares. Éstas, más livianas y rendidoras que las actuales, podrían sustituir a las baterías tradicionales si la crisis energética empuja a la industria automotriz hacia un cambio radical: el auto eléctrico.

 
Es con estas perspectivas de utilización que esta materia prima se tornó más interesante en el último tiempo. Esto llevó a que representantes de varias empresas mineras del mundo dirigieran su atención a Bolivia, y en particular a la inmensa reserva de litio que yace bajo la superficie del Salar de Uyuni.

 
Se cree que el país atesora 5,4 millones de toneladas de litio, la mitad de las existencias mundiales, según datos proporcionados por el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS por sus siglas en inglés).

 
El gobierno de Evo Morales ha iniciado conversaciones con firmas como las japonesas Sumitomo y Mitsubishi y la surcoreana LG . Sin embargo, el que lleva la delantera es el grupo francés Bolloré.

 
Estas multinacionales se encuentran con diversas dificultades en sus negociaciones por obtener la concesión que les permitirá extraer y explotar las reservas de litio del Salar de Uyuni, ya que el gobierno boliviano expuso que sólo aceptará socios con la condición de que Bolivia reciba un 60 por ciento de los ingresos del prometedor negocio. Además la idea de Evo Morales, va más allá y pretende procesar el litio y añadirle valor nada más ser extraído, mediante la fabricación de las pilas, por ejemplo, e incluso mediante la construcción de series de automóviles eléctricos.

 
En este aspecto hay una realidad muy clara, las reservas del preciado metal se encuentran rodeadas por un manto de sal de al menos 10.000 kilómetros cuadrados, a 3.700 metros sobre el nivel del mar, donde no llegan carreteras decentes, ni hay electricidad ni agua, por lo tanto, es muy difícil que el país sudamericano pueda explotar esta reserva sin la ayuda de la inversión privada que proporcione la infraestructura necesaria.

 
Sin embargo, el desarrollo de la producción de litio no tiene techo: la demanda sigue creciendo a un ritmo cercano al 7% anual. El potencial de las reservas halladas le permitiría a Bolivia definir el diseño de una futura planta industrial con la que espera producir a mediano plazo 30.000 toneladas anuales de carbonato de litio. Actualmente el primer productor mundial de carbonato de litio, Chile, procesa unas 40.000 toneladas anuales, copando más del 40 por ciento del suministro global.

El resultado de las negociaciones en curso puede definir un enorme cambio y una oportunidad única para Bolivia, así como para la empresa que obtenga la concesión para su explotación.

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